martes, 29 de junio de 2010

Salto tecnológico en un marco de disputas políticas


La televisión digital terrestre ya está entre nosotros. A partir de abril los canales Siete y Encuentro están transmitiendo para Capital Federal y el gran Buenos Aires en alta definición pero para captarlos hay que poseer un conversor llamado “set-top-box” que según trascendidos su precio rondaría entre 500 y 800 pesos. No obstante, el gobierno quiere popularizarlos bajando su precio y entregando gratuitamente un millón de estos aparatos a las familias que reciben planes sociales.

Sin embargo, este proceso comenzó el año pasado con la adopción de la norma japonesa (ISDB-T), en desmedro de la estadounidense (ATSC) y la europea (DVB-T), y de la donación del gobierno de aquel país de un transmisor y que fue instalada en el edificio donde funcionan los ministerios de Desarrollo Social y de Salud.

A partir de ese momento el ministro de Planificación Julio De Vido trabajó para poner en marcha antes del mundial de fútbol las transmisiones de alta definición en los canales estatales. La idea es colocar unas 25 repetidoras para abarcar a todo el territorio nacional, llegando tanto a los hogares como a los celulares.

Es bueno resaltar que la elección de la norma japonesa ISDB-T se enmarca en un proceso regional, en el cual otros países de la región hicieron lo mismo. Estos son: Brasil, Perú, Chile, Venezuela y Ecuador. Además parecería que Uruguay, luego de la asunción de José Mujica como presidente, estaría analizando dejar de lado la norma estadounidense y sumarse a la decisión de sus países vecinos.

¿Pero, en que consiste este salto tecnológico? La digitalización de la TV permitirá ampliar la cantidad de programas que se emiten en simultáneo, ya que gracias a los avances técnicos, en cada canal de 6 MHz, por donde hoy se transmite una única señal, podrá haber hasta cuatro o cinco canales simultáneos provenientes de la misma frecuencia televisiva, lo que multiplicará la cantidad de señales transmitidas. También implicará un salto en la calidad de la imagen y el sonido, debido a su capacidad de alta definición, por lo que es de suponer que aparecerán nuevos formatos televisivos y estéticas. Incluso algunos especialistas afirman que aparecerán modalidades de publicidad hasta hoy desconocidas que favorecerán el desarrollo de modelos de negocios en torno al contenido.

Es decir que estamos en presencia de una revolución mediática en manos de los avances tecnológicos. La innovación permitirá expandir las capacidades de emisión y recepción de productos televisivos Además los decodificadores y televisores digitales se producirán en nuestro país, lo que estimulará a la industria local

Con todo, estos cambios en la industria televisiva producirá fuertes impactos tanto en la producción como en la circulación y recepción de contenidos: el consumo será aún más personalizado e interactivo y con una mayor selección de la programación por parte del usuario.

A la par, el gobierno nacional tiene previsto lanzar un paquete de televisión digital satelital, llamado Televisión Satelital Directa al Hogar, que transmitirá desde la localidad de Avellaneda de la provincia de Buenos Aires, con cuatro canales estatales: a los ya existentes Siete y Encuentro, se sumarían dos nuevos, uno infantil llamado Paka-Paka y uno de cine nacional, INCAA TV. Según trascendidos, el objetivo central es llegar a las personas con menos recursos, que no poseen televisión por cable.

La llegada de estos canales vía satelital constituirá una competencia con la distribuidora de cable CableVision, es por eso que algunos, más allá de los detalles técnicos, hacen una lectura política del asunto y plantean que este proyecto es un aspecto más de la batalla del gobierno nacional con el multimedios Clarín. Se supone que intentarían marginar a la señal TN gracias a la creación de este servicio de costo mensual cero para el usuario.

Por Gonzalo Andrés - Miembro del Observatorio Comunicacional

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